Son muchas las personas que coleccionan monedas, sellos, minerales o miniaturas de lo que sea, y hasta las hay afortunadas que pueden coleccionar coches o cuadros de incalculable valor. Yo voy a ser más original. Voy a comenzar una colección inusual. Cogeré una caja de cartón y meteré en él todo lo que deseo y no puedo poseer.
Voy a meter en mi cajita cada amistad, y también cada amor del que pude disfrutar. Meteré también las risas de la niñez, y cada meta que fue sueño y que hoy es realidad.
También pondré dentro esos ojos del color del mar que casi me paralizaron, y esas miradas de las cuales bien podrían derivar el dicho ”una imagen vale más que mil palabras”. Esos abrazos en los que te fundes y ya no quieres regresar…
Y no me puedo olvidar de los atardeceres sonrojados ni del olor de la hierba tras llover, ni de las lejanas estrellas o el verdor del mar.
Son innumerables las cosas que querría añadir a mi colección, y cuanto más viva más experiencias y momentos querré capturar para la eternidad. Sin embargo, tengo muy claro qué será lo último que meta, y será la cajita misma, pues ella sola contendrá toda la hermosura de este mundo.


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Este post me ha encantado, de verdad. Es muy original y se nota que lo sientes cuando lo escribes. ¿Cuando publicas un libro?
Besos.
Gracias, nena. Creo que es el primer artículo feliz que escribo, jeje. Aunque todos mis posts los escrito con sentimiento. Al fin y al cabo son cachitos de mí.
¿Un libro? ¿Yo? Jaja. Sería todo un reto, aunque más bien inalcanzable.